Todo negocio se rige por una serie de factores que nos hacen tomar decisiones constantes para hacerlo crecer, sin embargo hay tres de ellos, en los que debemos enfocarnos y trabajarlos correctamente, ya que son la razón de ser de nuestra empresa. Estos son:

 Las personas
• El producto
• La comunicación

 

LAS PERSONAS

Son la clave de cualquier organización, de ellas dependerá en gran medida el éxito o el fracaso de la misma. Y en cada negocio, encontramos tres tipos de personas que se convierten en nuestros clientes:

 

El Cliente Externo

Son todos los que compran y consumen nuestros productos, por lo que debemos tener claro cuáles son sus necesidades y deseos, para satisfacerlos y fidelizarlos, bajo una segmentación acertada para el negocio.

 

El Cliente Interno

Es el corazón del negocio/empresa. De su implicación y voluntad depende el desarrollo positivo del negocio. Por tanto, la empresa debe establecer el marco adecuado para que su trabajo se desarrolle en las mejores condiciones posibles y hacerlos sentir a gusto, en un ambiente laboral cálido, comprensivo y colaborativo. Recuerda que si tus colaboradores están felices, también estarán felices tus clientes.

 

El Cliente Entorno

La empresa debe devolverle al entorno lo que el entorno le da, contribuyendo a la sostenibilidad del mismo y participando en la vida diaria del territorio en el que se encuentra. Cada vez son más los consumidores que perciben de una forma positiva a las empresas que colaboran con el entorno que les rodea. Respetando el medio, colaborando en la vida social y cultural.

 

EL PRODUCTO

Es “eso” que más que algo físico, se convierte en un deseo, en un momento de alegría; por lo que nuestros productos deben estar elaborados con amor, con compromiso y atendiendo a las preferencias de nuestros clientes.

 

LA COMUNICACIÓN

Si no comunicamos nuestros productos, no tendremos clientes, por lo que es imprescindible comunicar lo que hacemos, lo que vendemos y nuestra historia que suma simpatía entre las personas, para que: nos conozcan, nos comprendan, valoren nuestro producto y se apropien de él y la marca que queremos reflejar.
Para ello será preciso diseñar y planificar una historia que posicione la marca en la mente de los consumidores, realizando acciones de comunicación coherentes con la estrategia del negocio.

 

Teniendo claro la importancia de estos tres aspectos para nuestro negocio, podemos crear estrategias para cada uno bajo una misma misión que va más allá de vender.

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Fuente: Sergio Bernues.